sábado, 31 de diciembre de 2016

Achille Mbembe, "La era del humanismo está terminando".

El siguiente artículo de Achille Mbembe apareció publicado en inglés el 22 de Diciembre de 2016, en el sitio electrónico de Mail & Guardian, en Sudáfrica, bajo el título «The age of humanism is ending»:




Achille Mbembe (1957, Camerún francés) es un historiador, pensador postcolonial y cientista político; estudió en Francia en la década de 1980 y luego ha enseñado en África (Sudáfrica, Senegal) y Estados Unidos. Hoy enseña en el Wits Institute for Social and Economic Research (Universidad del Witwatersrand, Sudáfrica). Ha publicado Les Jeunes et l'ordre politique en Afrique noire (1985), La naissance du maquis dans le Sud-Cameroun. 1920-1960: histoire des usages de la raison en colonie (1996), De la Postcolonie, essai sur l'imagination politique dans l'Afrique contemporaine (2000), Du gouvernement prive indirect (2000), Sortir de la grande nuit – Essai sur l'Afrique décolonisée (2010), Critique de la raison nègre (2013). Su nuevo libro, The Politics of Enmity, será publicado por Duke University Press en 2017.





La era del humanismo está terminando.

Achille Mbembe



No hay indicios de que el 2017 vaya a ser muy diferente del 2016.

Bajo ocupación israelí por décadas, Gaza seguirá siendo la mayor prisión a cielo abierto de la Tierra.

En los Estados Unidos, la matanza de gente negra a manos de la policía continuará ininterrumpidamente y cientos de miles más se unirán a los que ya están alojados en el complejo industrial-carcelario que vino a instalarse tras la esclavitud de las plantaciones y las leyes de Jim Crow.

Europa continuará su lento descenso hacia el autoritarismo liberal o lo que el teórico cultural Stuart Hall llamó populismo autoritario. A pesar de los complejos acuerdos alcanzados en los foros internacionales, la destrucción ecológica de la Tierra continuará y la guerra contra el terror se convertirá cada vez más en una guerra de exterminio entre varias formas de nihilismo.

Las desigualdades seguirán creciendo en todo el mundo. Pero lejos de abastecer un ciclo renovado de luchas de clase, los conflictos sociales tomarán cada vez más la forma de racismo, ultranacionalismo, sexismo, rivalidades étnicas y religiosas, xenofobia, homofobia y otras pasiones mortales.

La denigración de virtudes como el cuidado, la compasión y la generosidad va de la mano con la creencia, especialmente entre los pobres, de que ganar es lo único que importa y que quién gana –en virtud del medio que sea necesario– es en última instancia el que está en lo correcto.

Con el triunfo de este acercamiento neo-darwiniano al hacer-historia, el apartheid bajo diversas modulaciones será restaurado como la nueva vieja norma. Su restauración pavimentará el camino hacia nuevos impulsos separatistas, a la construcción de más muros, a la militarización de más fronteras, a formas mortales de policialización, a guerras más asimétricas, a alianzas rotas y a innumerables divisiones internas, incluso en democracias establecidas.

Nada de lo señalado más arriba es accidental. En todo caso, es un síntoma de cambios estructurales, cambios que se harán cada vez más evidentes a medida que se despliegue el nuevo siglo. El mundo tal como lo conocíamos desde el final de la Segunda Guerra Mundial, con los largos años de la descolonización, la Guerra Fría y la derrota del comunismo, ese mundo ha terminado.

Ha comenzado otro largo y mortífero juego. El principal choque de la primera mitad del siglo XXI no será entre religiones o civilizaciones. Será entre la democracia liberal y el capitalismo neoliberal, entre el gobierno de las finanzas y el gobierno del pueblo, entre el humanismo y el nihilismo.

El capitalismo y la democracia liberal triunfaron sobre el fascismo en 1945 y sobre el comunismo a principios de los 90 cuando colapsó la Unión Soviética. Con la disolución de la Unión Soviética y el advenimiento de la globalización, sus destinos fueron destrenzados. La creciente bifurcación entre la democracia y el capital es la nueva amenaza para la civilización.

Apoyado por el poder tecnológico y militar, el capital financiero ha logrado su hegemonía sobre el mundo mediante la anexión del núcleo de los deseos humanos y, en el proceso, convirtiéndose él mismo en la primera teología secular global. Fusionando los atributos de una tecnología y una religión, se basó en dogmas incuestionables que las formas modernas de capitalismo habían compartido a regañadientes con la democracia desde el período de posguerra –la libertad individual, la competencia en el mercado y la regla de la mercancía y de la propiedad, el culto a la ciencia, la tecnología y la razón.

Cada uno de estos artículos de fe está bajo amenaza. En su núcleo, la democracia liberal no es compatible con la lógica interna del capitalismo financiero. Es probable que el choque entre estas dos ideas y principios sea el acontecimiento más significativo del paisaje político de la primera mitad del siglo XXI, un paisaje formado menos por la regla de la razón que por la liberación general de pasiones, emociones y afectos.

En este nuevo paisaje, el conocimiento se definirá como conocimiento para el mercado. El mercado mismo será re-imaginado como el mecanismo primario para la validación de la verdad. A medida que los mercados se convierten cada vez más en estructuras y tecnologías algorítmicas, el único conocimiento útil será algorítmico. En lugar de gente con cuerpo, historia y carne, las inferencias estadísticas serán todo lo que cuenta. Las estadísticas y otros datos importantes se derivarán principalmente de la computación. Como resultado de la confusión de conocimiento, tecnología y mercados, el desprecio se extenderá a cualquier persona que no tenga nada que vender.

La noción humanista y de la Ilustración del sujeto racional capaz de deliberación y elección será reemplazada por la del consumidor conscientemente deliberante y elector. Ya en construcción, triunfará un nuevo tipo humanidad. Este no será el individuo liberal que, no hace mucho tiempo atrás, creíamos que podría ser el tema de la democracia. El nuevo ser humano será constituido a través y dentro de las tecnologías digitales y los medios computacionales.

La era computacional –la era de Facebook, Instagram, Twitter– está dominada por la idea de que hay pizarras limpias en el inconsciente. Las formas de los nuevos medios no sólo han levantado la cubierta que las eras culturales previas habían puesto sobre el inconsciente, sino que se han convertido en las nuevas infraestructuras del inconsciente. Ayer, la socialidad humana consistía en mantener los límites sobre el inconsciente. Pues producir lo social significaba ejercer vigilancia sobre nosotros mismos, o delegar a autoridades específicas el derecho a hacer cumplir tal vigilancia. A esto se le llamaba represión. La principal función de la represión era establecer las condiciones para la sublimación. No todos los deseos pueden ser cumplidos. No todo puede ser dicho o hecho. La capacidad de limitarse a sí mismo era la esencia de la propia libertad y de la libertad de todos. En parte gracias a las formas de los nuevos medios y a la era post-represiva que han desencadenado, el inconsciente puede ahora vagar libremente. La sublimación ya no es necesaria. El lenguaje se ha dislocado. El contenido está en la forma y la forma está más allá, o excediendo el contenido. Ahora se nos hace creer que la mediación ya no es necesaria.

Esto explica la creciente posición anti-humanista que ahora va de la mano con un desprecio general por la democracia. Llamar a esta fase de nuestra historia fascista podría ser engañoso, a menos que por fascismo nos refiramos a la normalización de un estado social de la guerra. Tal estado sería en sí mismo una paradoja, pues en todo caso la guerra conduce a la disolución de lo social. Y sin embargo, bajo las condiciones del capitalismo neoliberal, la política se convertirá en una guerra apenas sublimada. Esta será una guerra de clases que niega su propia naturaleza: una guerra contra los pobres, una guerra racial contra las minorías, una guerra de género contra las mujeres, una guerra religiosa contra los musulmanes, una guerra contra los discapacitados.

El capitalismo neoliberal ha dejado en su estela una multitud de sujetos destruidos, muchos de los cuales están profundamente convencidos de que su futuro inmediato será una exposición continua a la violencia y a la amenaza existencial. Ellos desean genuinamente un retorno a cierto sentido de certeza –lo sagrado, la jerarquía, la religión y la tradición. Ellos creen que las naciones se han convertido en algo así como pantanos que necesitan ser drenados y que el mundo tal como es debe ser llevado a su fin. Para que esto suceda, todo debe ser limpiado. Están convencidos de que sólo pueden salvarse en una lucha violenta para restaurar su masculinidad, cuya pérdida atribuyen a los más débiles entre ellos, los débiles en que no quieren convertirse.

En este contexto, los emprendedores políticos más exitosos serán aquellos que hablen de manera convincente a los perdedores, a los hombres y mujeres destruidos por la globalización, y a sus identidades arruinadas.

La política se convertirá en la lucha callejera, la razón no importará. Tampoco los hechos. La política se revertirá a un asunto de supervivencia brutal en un ambiente ultracompetitivo.

En estas condiciones, el futuro de la política de masas de izquierda, progresista y orientada hacia el futuro, es muy incierto. En un mundo centrado en la objetivación de todos y de todo ser viviente en nombre del lucro, la borradura de lo político por el capital es la amenaza real. La transformación de lo político en negocio plantea el riesgo de la eliminación de la posibilidad misma de la política. Si la civilización puede dar lugar a alguna forma de vida política, tal es el problema del siglo XXI.


Traducción del inglés al español: Gonzalo Díaz Letelier.

17 comentarios:

  1. Estimado Gonzalo, muchas gracias por darte el trabajo de traducir este excelente artículo de Achille Mbembe, y por compartirlo. Como activista de izquierdas he estado reflexionando mucho los últimos años sobre el debate derecha-izquierda en el contexto político global. En Sudamérica el debate pareciera ser más urgente dada la coyuntura actual en la que gobiernos de tendencia neoliberal están retomando el poder. Al mismo tiempo, gobiernos auto-proclamados de izquierda han sucumbido a las exigencias monetarias de las industrias extractivas. El artículo que compartes nos plantea una pregunta central ¿Es hora de dejar el debate derecha-izuierda y priorizar el debate democracia liberal vs capitalismo neoliberal como plantea Mbembe?

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  3. Estimado Achille Mbembe: No ha sido Marx que ha escrito que el comunismo sustituria la dominación y la explotación del hombre (capitalismo) por una administración de las cosas (tecnocracia)?

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    1. Pues la diferencia estriba en que en el capitalismo los medios de producción no son manejados socialmente, en el comunismo sí son manejados de esta manera. La administración de las cosas en sí se hace en cualquier modo de producción, la diferencia estriba en la forma, la solución socialista plantea la disolución de las clases sociales, el capitalismo por su parte parece depender que las haya. La tecnocracia algunos la conciben como "una forma gobierno dirigida por una clase social comprendida por especialistas", en eso sentido no creo que el termino "tecnocracia" sea el indicado para definir el pensamiento marxista.

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    2. Ambos, el capitalismo y el comunismo encontraron en su aplicación la debilidad del factor humano. Quienes detentan el poder en ambos sistemas, ya sea como propietarios de los recursos o dirigentes del partido no se escogen necesariamente de entre los más capaces sino que se hacen una clase privilegiada parasitaria, que emplean en calidad de subordinados a los más capacitados... (me atrapa el nihilismo de esta época) por cada tesis y antítesis hay una síntesis ¿en qué forma debe perfeccionarse el humanismo para estar a la altura?

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  5. ¿Especialmente entre los pobres? Siendo un ferviente admirador de Mbembe, expreso igualmente que no comparto esta idea de que hay un creciente neoutilitarismo de clase tras los eventos políticos cocinados recientemente.

    De hecho, en sentido contrario a Mbembe, creo que lo que vemos es el revival de las grandes paranoias de occidente convertidas ahora en una muy lucrativa estrategia de elite que viene encontrando el modo de fusionar miméticamente las aristas entre el mundo político y el económico: el miedo al futuro hoy no necesita ser publicitado; basta convertirlo en estrategia de mercadotecnia electoral.

    Hoy compramos la seguridad del pasado y nos invade la nostalgia del todo tiempo pasado fue mejor: un cine maltrecho que vende y revende precuelas; modas y hábitos que año tras año se repiten y se reeditan sobre las costuras de las abuelas; instituciones políticas en manos de actores gubernamentales incapaces de representar cualquier idea de colectivo o de resolver problemas incluso insignificantes. Si: ¡necesitamos desesperadamente consumir lo nuevo porque nos asusta su mismisima novedad!

    Como escribe Jeremías, el profeta aun no terminado, tanto el profeta como el sacerdote vagan sin sentido sobre la faz de esta era.,. No son, pues, los pobres los que llevan la parte del León en esta nueva era del Nihilismo; al menos, eso creo yo.

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  6. Lí as duas primeiras linhas, duas mentiras. Parei de ler. Morre mais negro por outros negros nos EUA que pela a policia e oi KKK combinados em toda a historia. Mas gente cega gosta de ler mentiras. Me ira que gente safada faça de seu ganho de vida o espalhar mentiras contra uma injustiça que não existe. Esquerdismo é doença mental, só pode. Quanto a quem segue essa mentirada sensacionalista toda me pergunto se será tão difícil enxergar os fatos?

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  7. El gran capital ya ha agotado la etapa de economía de mercado y comienza a disciplinar a la sociedad para afrontar el caos que él mismo ha producido.
    Frente a esta irracionalidad, no se levantan dialécticamente las voces de la razón sino los más oscuros racismos, fundamentalismos y fanatismos. Y si es que este neo-irracionalismo va a liderar regiones y colectividades, el margen de acción para las fuerzas progresistas queda día a día reducido. Por otra parte, millones de trabajadores ya han cobrado conciencia tanto de las irrealidades del centralismo estatista, cuanto de la falsedades de la democracia capitalista. Y así ocurre que los obreros se alzan contra sus cúpulas gremiales corruptas, del mismo modo que los pueblos cuestionan a los partidos y los gobiernos. Pero es necesario dar una orientación a éstos fenómenos que de otro modo se estancarán en un espontaneísmo sin progreso. Es necesario discutir en el seno del pueblo los temas fundamentales de los factores de la producción. Silo

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  8. Un completo y muy acertado diagnóstico de los nuevos tiempos.

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  10. Negar una u otra de estas aserciones es vano, lo vemos y lo vivimos día trás día, la tecnica del avestruz no hace más que ayudar al hecho que el concepto de fraternida se desmorrone por todos sus costados, que la palabra libertad haya podido ser enterrada, y que el concepto de libre albedrio esté cada vez más contaminado por manipulaciones perversas... el cambio de rumbo, una vuelta a un humanismo que utiliza todos los descubrimientos scientíficos y tecnológicos para el bienestar de la humanidad una se hace esperar...

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  11. Este articulo es un campanazo de alerta ya que no solo se trata de personajes como Trump o Uribe sino muchas personas que siguen ciegamente sus ideas y acciones de guerra, odio y autodestruccion.

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    1. El libro "Crítica de la razón negra" está publicado en castellano por NED ediciones

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    2. Parece-me que o Autor só vê quanto está a passar-se no mundo chamado ocidental e não parece reconhecer a presença decisiva de, como exemplo mais flagrante, a evolução positivíssima dos BRICAS, mau grado alguns episódios menos felizes. Com efeito, se a designada civilização ocidental - como tantas outras ao longo da História da Humanidade - está a terminar e a fazê-lo num "vis a tergo" muito penoso para milhões de seres, a verdade, quanto a mim, é que se isso deve anunciar-se - para poder terminar com as idealizações - jamais, atribuir a essa decadência o poder de arrastar consigo o futuro da Humanidade. Quem assim faz os seus raciocínios é quem imagina - idealiza- estar a viver a globalização- algo de saudável - mas não, apenas, a realidade detestável da mundialização, isto, é a prepotência barbara e violenta da governação dos EUAN sobre uma enorme mancha territorial. A luta de classes, como bem acentuou o Professor Samir Amin, pode manifestar-se através de conflitos de gerações, de sexos, de estados, de nacionalidades etc fugindo, assim, ao modelo do tempo de Marx e Engels mas, apesar disso - dessa multiplicidade de formas - não deixará de ser o motor da História, muito em especial, nas fases terminais dum determinado período histórico. Ao autor do artigo atrever-me-ia a dizer que melhor seria dever não só diagnosticar - como faz - uma situação política como, também, deveria manifestar a preocupação de defender uma sua alternativa já que, salta à vista,a Democracia necessita e ganha em saber que as há. Se, voz popular, cada cabeça sua sentença defendo que cada Nacionalidade, tanto quanto seja possível, deve opor-se à decadência imposta pelo curso inaceitável da tirania do imperialismo vigente e, tanto quanto posso permitir-me, penso que o Autor tinha obrigação de advogar e propor soluções constitucionais democráticas que, para cada Povo, sejam as mais adequada aos seus diversos momentos históricos, culturais e sociais.CLV

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  12. Un tanto obscuro el porvenir a ojos de éste artículo. Quizá estemos en el proceso de nuevas formas partiendo los ajustes con las nuevas tecnologías en lo cotidiano. Quizá estemos experimentando nuevas formas a partir de lo nuevo...no sé, finalmente seguiremos siendo seres humanos y eso siempre luchará por hacerse presente. Habrá costos, como siempre, pero creo que mientras se sigan formando nuevas familias que cuidan con amor a sus pequeños (y las familias son la base de cada sociedad) y los padres se sigan preocupando por lo que leen, ven , piensan, comen, juegan...etc sus pequeños hay esperanzas para nuevas democracias y nuevas políticas.

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  13. No sé cómo no se suicida este hombre, no ve nada bueno por ningún lado..., tal parece haber perdido la fe en el Ser Humano.

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